El plano "holandés"

La fotografía y el cine son artes hermanas y esto hace que a menudo técnicas que nacen en una de las dos disciplinas pronto pasen a la otra. Esto es lo que ocurre con el plano holandés, que aunque nació en el cine, pronto pasó a ser una técnica de composición fotográfica más hasta el punto de que aunque no lo reconozcamos por su nombre, seguro que todos lo hemos empleado alguna vez ¿por qué? Pues porque básicamente consiste en girar la cámara para que el horizonte parezca inclinado.






¿Qué aporta este tipo de plano? 
La verdadera razón del uso del plano holandés radica en el papel de las diagonales en la composición, que ofrecen velocidad, dinamismo, tensión a la composición y, además, suponen una fantástica guía para conducir la mirada a través de la fotografía:


Por tanto ¿cuándo debemos utilizarlo? 
Pues por ejemplo en fotografía de arquitectura, para dar "movimiento" a los edificios:


Por el mismo motivo, en fotografía deportiva...


Y para fotografiar personas y motivos de ámbito urbano:


Y, por supuesto, siempre que consideremos que las líneas diagonales generadas gracias al giro de este característico plano, nos puedan ayudar a recorrer la imagen: